martes, 21 de febrero de 2017

Deportivos

Son aquellos cuyo elemento central es el deporte, en cualquiera de sus manifestaciones, sean competitivas o no. Comprende los siguientes subgéneros deportivos:

  • Retransmisiones deportivas
  • Magacíns deportivos

Musicales

Son aquellos programas en los que la música es el elemento dominante de su contenido. Dentro de los musicales encontramos:

  • Música clásica. Óperas, zarzuelas, ballet y danza, música culta, jazz.
  • Música moderna. Pop, rock, videoclips, revista musical, etc.


Variedades

Son todos aquellos programas en los que domina el estilo y espíritu del espectáculo como los musicales, magacíns ligeros, etc. El género incluye temáticas específicas como concursos, actuaciones artísticas, monólogos, humor, magia, etc.
Comprende los siguientes formatos:

  • Concursos
  • Talk Shows
  • Espectáculos
  • Programas de humor
  • Late night

Ficción

Son programas de reconstrucciones o representaciones dramáticas dialogadas, interpretadas por actores, que recrean o reconstruyen hechos históricos o producto de la imaginación del autor. Según su tratamiento (comedia o tragedia), su estructura narrativa o bien el formato de producción, destacan diferentes subgéneros o formatos:

  • Ficción dramática (teatro, series filmadas, etc.)
  • Ficción cómica (telecomedias y comedias de situación)
  • Largometrajes
  • Cortometrajes
  • Telefilmes

Informativos

Todas aquellas producciones que tienen por objeto dar cuenta de los hechos de actualidad y de interés general, ya sea desde la fórmula periodística de la noticia o desde cualquiera de sus géneros.
Abarca dos formatos de programas:

  • Informativos diarios: las telenoticias en sus diversas presentaciones
  • Informativos no diarios: resúmenes semanales, reportajes temáticos.
Dentro de los informativos, además, encontramos los avances informativos, reportajes, coloquio, debates, información política, magacíns de actualidad, información parlamentaria, información meteorológica, etc.

Los géneros televisivos

Los programas pueden venir tipificados por:

  • Género.
  • Clase de producción (forma de financiación)
  • Tipo de producción (frecuencia de programación)
  • Procedimiento de emisión.
  • Soporte de producción (técnica de realización)
  • Lugar de producción.
  • Duración.
  • Público objetivo
Su clasificación por géneros la efectuaremos atendiendo a su contenido temático y al público al que va destinado.

La información como espectáculo

La moderna televisión digital, con la proliferación de canales y una oferta abrumadora para el espectador, ha hecho que la captación de la audiencia haya pasado a ser el tema prioritario, y que todos los géneros se tiñan de aquellos tonos que se saben seguros en términos de audiencias generalistas, que se baten en retirada ante la oferta de los canales especializados y las enormes posibilidades de programación a la carta que ofrece internet, ofrecen un modelo de contenidos con una calidad cada vez mas baja, influidos por intereses comerciales y políticos y en los que prevalece el espectáculo, lo superficial y lo morboso.
Los contenidos de los noticiarios, en otros tiempos limitados a "mostrar lo importante", transforman en temas estrella aquellos que más puedan estremecer al espectador: el suceso se ha tomado la delantera, pero no la gran tragedia como evento informativo  sino la cotidiana, la tragedia cercana y anónima con la que el espectador se identifica y que despierta su curiosidad morbosa (ese "mirar por la mirilla" que hizo triunfar fórmulas como la del programa "Gran Hermano")

Los estudios de audimetría demuestran que estos temas, junto a la intromisión en las vidas de personajes famosos, que no importantes, son seguros de captación de audiencia y los han transformado en el eje de unos programas que los anuncian previa e insistentemente, de forma que el espectador se ve secuestrado y ha de contemplar el resto de los contenidos hasta llegar a la "noticia" que ha despertado su curiosidad morbosa. Estás técnicas enganche, utilizadas en los programas de "corazón" o infoshow han sido incorporadas a unos informativos que , salvo honrosas excepciones, han degenerado en crónicas de sucesos aderezadas de otros contenidos.

Desde el punto de vista formal, los informativos han adoptado paulatinamente métodos narrativos procedentes de la publicidad, como por ejemplo:

  • La repetición.
  • Uso de eslóganes en las entradillas, titulares y resúmenes
  • Uso del grafismo para sintetizar la información.
  • Uso de rótulos redundantes con el audio.
  • Ambientación en decorados de supuestas redacciones con gente trabajando, para generar sensación de "urgencia"
  • Uso de la repetición en cámara lenta para subrayar un hecho.
  • La música de las cabeceras y ráfagas, pretendidamente grandiosa y que transmite autoridad.
A lo anterior se añade la simplificación, de modo que los informativos se han transformado en una serie de píldoras de unos pocos segundos que no dejan hueco al análisis de temas complejos.
La finalidad primordial de un informativo parece que ya no es informar sino fidelizar audiencias, insertando componentes espectaculares que las atraigan como la luz a los insectos, aunque su interés informativo o cultural sea nulo. Los espectadores, aunque tengan quitado el sonido de su receptor, verán captada su atención por la mínima expresión de la información: un rótulo chocante. Las tres viejas premisas de la comunicación, Informar, Formar y Entretener, se han transformado en una !!NO cambies de canal!!

El poder de la televisión

El medio televisivo ha superado sus iniciales planteamientos de "informar, formar y entretener" para convertirse en el principal mediador social, ofreciéndonos constantemente modelos de comportamiento, opinión, valores e incluso creencias.
Un espectador que no conoce las técnicas de realización del mensaje televisivo está indefenso ante el posible uso malintencionado de los numerosos artificios del lenguaje audiovisual, que están destinados a convencernos de cualquier cosa. No es de extrañar, entonces, el gran interés que tienen las fuerzas políticas y económicas en controlar las programaciones de las cadenas de televisión.

El poder de sugestión de la televisión se sustenta en tres factores principales.

  1. La confusión entre el mundo real y el que la televisión nos muestra, como ya sabemos, la imagen mecánica tiende a ser identificada con la realidad de forma inconsciente. Ello ofrece grandes posibilidades de manipulación a quienes elaboran el mensaje televisivo.
  2. La inferioridad en que se encuentra el espectador receptor (pasivo) frente al emisor (activo). Imposibilidad del espectador a responder al emisor salvo cortando la recepción.
  3. La programación del emisor está al servicio de los intereses económicos, políticos o del tipo que sean de las diferentes cadenas. La televisión no solo alberga programas informativos, de entretenimiento o formativos, sino que es el campo de actuación favorito de la publicidad. El mensaje publicitario alcanza en la televisión su máxima eficacia, habiendose transformado en una de sus señas de identidad y convierte en mercancía hasta al propio espectador. De hecho, la supervivencia de los canales comerciales se basa en la audiencia que sus programas obtienen, de forma que los anunciantes, a través de las agencia publicitarias condicionan a este dato su financiación. La rentabilidad económica es el criterio imperante por encima de cualquier otro. Así la captación del espectador se convierte en el primer objetivo de las cadenas comerciales. y esto no siempre se realiza compitiendo con la calidad de la programación. Aquí intervienen todos los medios de persuasión que el lenguaje audiovisual proporciona. 
Por todo ello el conocimiento de las técnicas de elaboración del mensaje televisivo cobra vital importancia.

Estructura de un canal de televisión

La televisión es un medio de comunicación que se sirve de una tecnología muy compleja y en constante evolución. Se hace necesaria la creación de grandes empresas que afrontan costosas inversiones y presentan estructuras que se pueden resumir en tres grandes áreas:

  • Producción de contenidos o programas audiovisuales que deben alimentar la rejilla de programación.
  • Programación o "empaquetado" de programas distribuidos en una secuencia temporal, a la que se denomina rejilla de programación y que es la operación central de las empresas operadoras o difusoras a las que, por definición, llamamos televisiones. Los programas pueden se producidos por la propia empresa o comprados a otras productoras.
  • Difusión de la señal en una determinada zona de cobertura
Desde sus comienzos la televisión ha afrontado grandes desembolsos de dinero necesarios para su funcionamiento, a través de tres modelos diferentes de financiación:
  • La televisión pública, dirigida por un consejo de administración elegida desde el poder político (nombramiento o delegación parlamentaria) y financiada mediante los presupuestos del EStado o el pago de un canon por parte de los ciudadanos. En algunos países (como España, por ejemplo) existen modelos mixtos, que en parte se financian mediante ingresos publicitarios y en parte mediante los presupuestos generales del estado. Sus objetivos son informar, formar y entretener a la audiencia, pero al estar controlada por el Gobierno del país, suele tener una dependencia ideológica de éste.
  • La televisión privada o publicitaria, empresa de capital privado, generalmente en forma de Sociedad Anónima, que se financia principalmente mediante la venta a los anunciantes de su audiencia (en forma de espacios publicitarios) y que tiene como principal objetivo la consecución del máximo beneficio para sus accionistas.
  • La televisión de pago, modelo empresarial como el anterior pero que se financia principalmente mediante el abono de una suscripción por parte del espectador-cliente (aunque no se renuncia a la inclusión de publicidad)


El lenguaje de la televisión. Su importancia en la sociedad actual

Si observamos la configuración de la sala de estar de cualquier familia española media, veremos que se organiza en torno al televisor, que se ha convertido, desde su aparición a mediados del siglo XX, en el eje de la atención familiar. Un gran numero de españoles se informa únicamente a través de la televisión, ya que en todos los hogares (98%) hay al menos un receptor. Cada español permanece ante él una media de tres horas y media al día.