martes, 21 de febrero de 2017

El poder de la televisión

El medio televisivo ha superado sus iniciales planteamientos de "informar, formar y entretener" para convertirse en el principal mediador social, ofreciéndonos constantemente modelos de comportamiento, opinión, valores e incluso creencias.
Un espectador que no conoce las técnicas de realización del mensaje televisivo está indefenso ante el posible uso malintencionado de los numerosos artificios del lenguaje audiovisual, que están destinados a convencernos de cualquier cosa. No es de extrañar, entonces, el gran interés que tienen las fuerzas políticas y económicas en controlar las programaciones de las cadenas de televisión.

El poder de sugestión de la televisión se sustenta en tres factores principales.

  1. La confusión entre el mundo real y el que la televisión nos muestra, como ya sabemos, la imagen mecánica tiende a ser identificada con la realidad de forma inconsciente. Ello ofrece grandes posibilidades de manipulación a quienes elaboran el mensaje televisivo.
  2. La inferioridad en que se encuentra el espectador receptor (pasivo) frente al emisor (activo). Imposibilidad del espectador a responder al emisor salvo cortando la recepción.
  3. La programación del emisor está al servicio de los intereses económicos, políticos o del tipo que sean de las diferentes cadenas. La televisión no solo alberga programas informativos, de entretenimiento o formativos, sino que es el campo de actuación favorito de la publicidad. El mensaje publicitario alcanza en la televisión su máxima eficacia, habiendose transformado en una de sus señas de identidad y convierte en mercancía hasta al propio espectador. De hecho, la supervivencia de los canales comerciales se basa en la audiencia que sus programas obtienen, de forma que los anunciantes, a través de las agencia publicitarias condicionan a este dato su financiación. La rentabilidad económica es el criterio imperante por encima de cualquier otro. Así la captación del espectador se convierte en el primer objetivo de las cadenas comerciales. y esto no siempre se realiza compitiendo con la calidad de la programación. Aquí intervienen todos los medios de persuasión que el lenguaje audiovisual proporciona. 
Por todo ello el conocimiento de las técnicas de elaboración del mensaje televisivo cobra vital importancia.

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