martes, 22 de noviembre de 2016

La música como elemento expresivo

El análisis de la música como elemento expresivo puede realizarse desde tres puntos de vista: música objetiva, subjetiva y descriptiva.

  • Música objetiva (o diegética) es aquella que adquiere el protagonismo esencial de la historia de la acción. Oímos lo que vemos, la fuente de la música está presenta y juega dramáticamente.
  • Música subjetiva es la que crea un ambiente emocional en el espectador, apoyando el desarrollo de la acción y potenciando la intención de la narración.
  • Música descriptiva es la que hace evocar una situación real concreta; el viento, el fuego, la batalla, el agua que corre, un lugar o una época determinada.
Tanto la subjetiva como la descriptiva entran dentro del terreno no diegético y tienen como objetivo subrayar el carácter poético y expresivo de la imagen.
Si dejamos a un lado el género en el cual la música es la protagonista y la consideramos como un recurso complementario o enriquecedor del discurso audiovisual (lo que se denomina ambientación musical), podemos distinguir dos sentidos expresivos al analizar cualquier fragmento: el anímico y el imitativo.

El sentido anímico es el relacionado con el impacto emocional que la música produce: tristeza, alegría , pasión, melancolía. Si bien es verdad que esto es algo relativo y que no todas las personas experimentan las mismas sensaciones ante determinadas composiciones musicales, también es cierto que podemos establecer ciertas correlaciones entre algunas características musicales y los efectos que producen. Por ejemplo, las composiciones en tesitura grave nos comunican sensaciones de oscuridad y , por tanto, los sentimientos que esta trae consigo; temor, desaliento, sospecha...

El sentido imitativo alude a la capacidad descriptiva de la música. Es raro encontrar composiciones en las que la abstracción propia del relato musical no deje algún lugar al elemento descriptivo. Esta cualidad puede ser muy bien aprovechada en el campo de la ambientación musical de una producción audiovisual, ya que quizá se la más poderosa (y seguramente mas obvia) a la hora de establecer asociaciones mentales y emocionales con la imagen y la palabra. 
Pensemos, por ejemplo, en cómo Tchaikovsky en su sinfonía 1812 o Holst en Marte ( de la Sinfonía de los Planetas) remarcan el carácter bélico de sus composiciones. El primero de forma obvia (cañonazos) y el segundo apoyándose en un rítmico crescendo que nos introduce en la batalla casi sin darnos cuenta.








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