De alguna manera, el sonido es el "cemento" que une los sucesivos plano de imagen de un montaje, los diferentes puntos de vista que ofrecemos al espectador. El simple juego de plano-contraplano de una conversación no funcionaría si no tuviese un soporte de continuidad que le da el sonido. El sencillo experimento de observar por la ventana la televisión del vecino, nos hace experimentar la sensación de "salto de imagen" entre los planos cuando no escuchamos el sonido y, además, tenemos el televisor a una distancia excesiva. Un spot publicitario o un videoclip privado de sonido se convierten casi siempre en una sucesión de imágenes que saltan sin sentido.
Un cambio brusco de sonido o su desaparción o aparición repentina actúan como toque de atención ante un cambio en la situació o como un aviso de que determinado hecho va a producirse, de igual manera que "cabalgar" un sonido o música, es decir prolongarlo sobre el comienzo de la secuencia siguiente, hace mucho más fluida la transición entre escenas o secuencias.
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