miércoles, 11 de enero de 2017

Elementos del lenguaje radiofónico

La palabra

La palabra es el instrumento habitual de comunicación del ser humano, es la transmisión del lenguaje que permite la comunicación social y, por tanto, la socialización,. La palabra en la radio es voz, voz que debemos adecuar tanto en el proceso previo de escritura como a la hora de hablar al oído humano receptor, que no nos ve, y que es el oyente.

La voz del locutor se convierte en una especie de retrato sonoro que oímos. Par ello se hace imprescindible que la voz sea clara, que la palabra esté bien pronunciada, que controlemos los diferentes tonos (graves o agudos) que nos permiten transmitir unos u otros estados de ánimo ante la información (seriedad, tensión, diversión...) que hagamos uso oportuno de la intensidad de la voz (alta o baja, fuere o debil) porque ello permite que el timbre de la voz se convierta en un elemento importante a la hora de "imaginar" y asociar dicha voz a una serie de características que no podemos ver pero que representamos mentalmente. Es habitual que los oyentes "pongan" rostro a las voces que escuchan de forma regular y que cuando, en algún momento, conocen personalmente al dueño de la voz, manifiesten que el rostro imaginado no coincide en absoluto con el rostro real. Algunos locutores deciden no ser visibles públicamente para acrecentar ese misterio y magia de la radio.


El mensaje que transmite la palabra en la radio debe ser los más transparente posible, ya que es fugaz y desaparece rápidamente, impidiendo al oyente volver atrás como haría con las páginas de un periódico. Conviene evitar las frases complejas, las subordinadas, las formas verbales compuestas, la enumeración exagerada de datos y el ritmo aburrido o falta de agilidad. Es decir, el mensaje radiofónico tiene que estar adaptado a su medio para que la palabra cumpla su función comunicativa. Recordemos que en la radio no existe el feedback inmediato, esa respuesta de la persona receptora que llega a la persona emisora de la información.

La palabra radiofónica se vale tanto del texto escrito como de la improvisación, que requiere cierto entrenamiento o facilidad. En este sentido, es aconsejable huir del texto que parece leído, aunque en realidad sea así, apartando todos los recursos profesionales para hacerlo parecer un texto sonoro convencional. En cuanto a la habilidad de la improvisación, diremos que existen una serie de normas no escritas que la favorecen, como evitar hablar de lo que desconocemos, no abandonar los límites del tema tratado (pues dificulta el hilo narrativo a la hora de recuperar el sentido de la "conversación") y estar en posesión de técnicas que nos permitan respirar y sentirnos relajados ante el micrófono.

La música


Aunque hay emisoras donde la música es la gran protagonista (radiofórmulas musicales), lo cierto es que la música ocupa el segundo lugar tras la palabra, ya que tiene el poder de facilitar una gran multiplicidad de sensaciones. La música está presente en todo tipo de programas, de forma absoluta. EStá por crear el espacio radiofónico sin música y que cumpla las funciones de información, formación, orientación y entretenimiento.

En los inicios históricos de las emisiones regulares de la radio, las emisoras carecían de reproductores de música. De esta forma, la música tenía presencia cuando la radio se desplazaba para realizar sus emisiones a salas de conciertos, de espectáculos, de baile, de teatro.. o cuando los cantantes, músicos u orquestas visitaban los estudios de radio e interpretaban in situ.

A partir de los años sesenta, el desarrollo de la industria fonográfica permite que las emisoras reproduzcan en los estudios los discos de vinilo o pizarra, incorporando así la música a su programación como elemento indispensable.

La música comienza a formar parte esencial del lenguaje radiofónico. Con el tiempo, se fue creanndo incluso una música especialmente concebida para el medio radio.

La música en la radio cumple las diferentes funciones:


  • Puede ser música descriptiva, que cumple la función de evocar tiempos y lugares de cualquier época histórica, lo que convierte a la radio en un escenario barato y asequible, pues la construcción de "decorados" sonoros es mucho más fácil que la de cine o la televisión.
  • La música puede ser también expresiva, es decir, tiene la capacidad de crear ambientes emocionales, estados de conciencia, prdisposición a un género u otro.
  • La música ambiental es esa música de fondo que nos sitúa permanentemente en un contexto mental casi sin darnos cuenta.
  • La música cumple una función gramatical, ya que ayuda poderosamente a diferenciar las diferentes escenas, la variedad de espacios en que se sitúa la acción radiofónica o el salto temporal de una época a otra. Incluso si es un sueño o es realidad.

Los efectos sonoros


Es el conjunto de sonidos, naturales o artificiales, que sustituyen a la realidad para definir un contexto o paisaje y visualizar un ambiente espacio-temporal concreto. Acompañan a la acción y proporcionan matices y detalles a través de fuentes sonoras como la música, grabación de fragmentos de la realidad o recreación en estudio de los mismos para crear la sensación de que aquello tiene lugar en este momento, donde se encuentran los locutores o actores de radio. El archivo de efectos sonoros, que incluye los efectos especiales, se le llama "biblioteca de efectos" Hasta los años noventa existía en las grandes emisoras el técnico de efectos especiales, que contaba con una serie de instrumentos y artefactos en la emisora para crear los efectos en el momento. En la actualidad, algunos locutores, realizadores y periodistas suelen incorporar a sus intervenciones efectos sencillos que realizan con la ayuda de pequeños mecanismos como juguetes, maquinitas, instrumentos musicales o con palmas, golpes, pisadas o patadas que realizan ellos mismos en el estudio. Los efectos sonoros cumplen también una serie de funciones:
  • Función ambienta: es la que proporciona un espacio visual, es decir, localiza la acción y contribuye a hacer mas o menos creíble lo que allí sucede. Por ejemplo, si oímos balidos d eovejas, el balido denota la presencia de un rebaño de ovejas. Acciona rápidamente el mecanismo de imaginación sin esfuerzo.
  • Función expresiva: es la que nos coloca en un determinado estado de ánimo. Si oímos lluvia nos sitúa en un estado de nostalgia, de apuro incluso.
  • Función narrativa: se pone énfasis en algo de forma rápida y permite emplazar al oyente en un espacio o tiempo determinados. Por ejemplo, una suave ráfaga musical que desciende en sus notas nos puede in formar de que entramos en un sueño o un recuerdo, o en el caso de un reloj nos lleva a "sentir" el tiempo.
  • Función estética: enriquece un momento concreto. Por ejemplo, el suave trino de un pájaro dentro de una casa para dar sensación de hogar.

El silencio


Aunque resulte paradójico, el silencio tiene una fuerza comunicativa rotunda. El silencio es una pausa intencionada capaz de narrar, expresar, describir,.. gracias a su ubicación entre los elementos que van antes y después de él. El silencio es especialmente útil en la radio para recalcar el estado emocional del que habla ( no es lo mismo tomarse tiempo que ir rápido, expresar miedo, cólera, sorpresa, amor..), invita a reflexionar sobre lo que se ha dicho, marca tiempos a través de la pausa, recalca el recelo, la suspicacia, la duda o la desconfianza al no terminar una frase y da más énfasis a un discurso.. El silencio puede convertirse en la marca profesional de un locutor, si lo maneja con dominio y sin abuso. En España, el precursor del uso del silencio como recurso en la palabra radiofónica fue Jesús quintero, durante los años ochenta, en su programa El loco de la colina. Los silencios de Jesús Quintero (también con posterioridad en televisión: El perro verde, Ratones coloraos) confirieron al periodista un ritmo personal y un estilo único.



No hay comentarios:

Publicar un comentario