El proceso de grabación de señales sonoras puede tener su origen tanto en fuentes acústicas reales (voz, instrumentos musicales, sonidos ambientales de cualquier tipo) como en señales eléctricas producidas y manipuladas electrónicamente.
Captamos las primeras mediante mediante micrófonos, mientras que las segundas podemos tratarlas introduciendo directamente las señales eléctricas (producidas por ejemplo por un sitentizador) en una mesa de mezclas. Combinamos, filtramos, ecualizamos y procedemos a su grabación. En este punto donde se diversifican las técnicas, ya que no se trata igual un sonido ambiente que una orquesta clásica o un concierto de rock. La moderna discografía emplea casi siempre grabación multipista producida, mientras que la música clásica se graba por lo general en directo.
La filosofía de esta técnica es relativamente simple. Se van grabando las distintas fuentes por separado, constituyendo una especie de montaje en cascada , que puede ser mezclado y manipulado hasta el infinito. Este sistema ha llegado al máximo de sofisticación con la introducción de sistemas digitales.
La mesa de mezclas
La mesa de mezclas o mezclador de sonido realiza muchas más funciones que la simple combinación o suma de señales procedentes de distintas fuentes sonoras. Se pueden mencionar una serie de funciones de la mesa de mezclas:
- Adaptar niveles de entrada (línea, micros de diversas sensibilidades, etc.) e impedancias.
- Ajustar el nivel de entrada (fader) o salida (maser fader) del 0 al 100%
- Hacer correcciones en frecuencia: ecualizaciones, controles de graves y agudos, presencia, etc.
- Monitoriado de una señal de entrada, varias simultáneamente o a la salida. El monitorado puede ser visual (vúmetros o leds) o acústico (salida especializada del monitor sin alterar la salida de la mesa)
- Proporcionan "alimentación fantasma " a los micrófonos de condensador
- Ubicación de cada señal en la posición adecuada dentro del "encuadre sonoro" de la mezcla estereofónica (control panorámico)
La señal es ecualizada y filmada en diversas bandas de frecuencias (dependiendo de las prestaciones del mezclador) y atraviesa el control panorámico hasta llegar al denominado bus de mezcla, de froma que el operador controla mediante los fader (mandos lineales deslizantes) el nivel que tendrá la señal de cada canal en el sonido resultante.
La señal de salida de la mesa está a nivel de línea y es enviada a un amplificador de potencia que la remite a los altavoces, grabadora o emisoras de radio, televisión, etc...

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