La
producción es una etapa esencial en la elaboración del mensaje televisivo.
En esta fase participa un conjunto complejo y extenso de funciones de todo tipo. En su faceta más industrial, la producción se encarga de
buscar los recursos necesarios para la elaboración de los distintos programas de una emisora de televisión:
- Contratación de personal,
- Compra o alquiler de material,
- Gestión del acceso a la información,
- Elaboración de presupuestos.. etc..
Son labores que
en el cine se agrupan bajo el nombre de preproducción y que
en la televisión se realizan
diariamente como respuesta a las demandas de la elaboración de la gran cantidad de contenidos que generan.
La producción posee características que son propias del medio televisivo. Estas características se observan claramente en dos elementos fundamentales; los estudios y la posproducción.
Los estudios de televisión:
La mayoría de los relatos audiovisuales representan de distintas formas la realidad en la que vivimos. Incluso en las obras de ficción, los personajes y las acciones se desarrollan en escenarios - decorados, construidos o espacios reales- de la vida cotidiana, que han existido o que podrían existir. Lo que la televisión introduce, desde su nacimiento, es un conjunto de escenarios exclusivos, una realidad propia que pertenece únicamente al medio.
En el estudio de televisión
todo está preparado, organizado para que lo que ocurra llegue al espectador según unos objetivos determinados y con el tamaño de la pantalla de su aparato receptor.
En lo técnico, eso significa que
la imagen se capta en óptimas condiciones, que la fragmentación del espacio es la que se ha calculado, que la cámara puede representar con fidelidad el movimiento de las figuras, y que la iluminación y la calidad del sonido son lo idóneos.
En lo expresivo, los decorados, la luz y los elementos de
la puesta en escena se disponen para obtener los significados deseados y diseñados de antemano.
Por eso, lo que sucede en un estudio de televisión es una realidad cucyo sentido está siempre condicionado pro el tipo de iluminación, por los decorados, por el maquilaje de sus participantes, por el movimiento y el encuadre de la cámara, por la música y los efectos de sonido. Es sólo un punto de vista de una realidad que se planifica previamente.
En un estudio de televisión, la realidad no es captada por una cámara, sino que se organiza y se crea para que la cámara la capte.
La posproducción:
Consiste en
añadir elementos de sonido, música, ruidos, rótulos y efectos visuales a la imagen y el sonido que se captan directamente de la realidad o del estudio.
En la televisión es habitual que la posproducción se realice
simultáneamente a la captación de la imagen y el sonido,
en cine es una fase posterior. Aunque eso depende del género televisivo. Los reportajes o las piezas que conforman un informativo suelen pasar por una fase previa de montaje o al menos una guionización en la que se seleccionan las imágenes adecuadas, se buscan recursos del archivo, y se redactan textos ordenando y ajustando temporalmente todo el material con respecto a lo grabado. Un debate, una tertulia o una retransmisión en directo, sin embargo, no constan de esa fase previa, se realizan conforme se van grabando.
La rápida
evolución de la tecnología digital ha permitido el
desarrollo vertiginoso de la posproducción, y hoy en día los programas de televisión introducen con mayor calidad y comodidad todo tipo de efectos, rótulos y animaciones en sus programas. Eso ha supuesto un aumento de las posibilidades expresivas del medio, hasta el punto de que la posproducción se ha convertido, en muchos casos, en un recurso esencial para la elaboración de determinados mensajes televisivos, en especial los relacionados con contenidos humorísticos (efectos visuales y sonoros), los destinados al público joven y familiarizado con internet (animaciones digitales) y los que buscan crear en el espectador la sensación de interactividad (mensajes enviados por la audiencia que aparecen en pantalla)